La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) clausuró una fundidora de aluminio en Acolman, Estado de México, debido a que operaba sin la licencia ambiental correspondiente y carecía de equipos de control de emisiones. Inspectores de la Profepa sellaron tres hornos de la empresa tras recibir múltiples denuncias de los vecinos, quienes reportaron problemas de contaminación por gases y ruidos excesivos.
La acción se llevó a cabo el 10 de mayo de 2026, y se enmarca dentro de los esfuerzos de la Profepa por garantizar el cumplimiento de la normativa ambiental en la región. La clausura busca proteger la salud de los habitantes de Acolman, quienes habían expresado su preocupación por los efectos negativos de la actividad industrial en su calidad de vida.
La Profepa continuará supervisando la situación y evaluando las condiciones de la empresa para asegurar que se tomen las medidas necesarias para mitigar el impacto ambiental y garantizar la seguridad de la comunidad.